“Chile es de los países más avanzados de la región en la eliminación de sustancias que no dañan la capa de Ozono ni afectan el Cambio Climático”

El Gobierno de Chile se comprometió a reducir paulatinamente el consumo de Hidroclorofluorocarbonos (HCFC), gases que debilitan la capa de Ozono, en un 45% para el año 2020, un 65% para 2021, y a prohibir totalmente el consumo y uso del HCFC-141b para el año 2020. Este último es utilizado principalmente como agente soplante para la producción de espuma de poliuretano en aislación térmica, pero al ser liberado a la atmósfera debilita la capa de Ozono y contribuye al calentamiento global. Para cumplir las metas propuestas, distintas empresas del país han sido apoyadas en el proceso de reconversión de este gas dañino por Hidrocarburos e Hidrofluorolefinas (HFO), gases que tienen un potencial de calentamiento global considerablemente bajo, al igual que su potencial de agotamiento de la capa de Ozono.

Chile a través de la Unidad Ozono del Ministerio del Medio Ambiente, ha puesto en marcha el Plan de Gestión para la Eliminación de los HCFC (HPMP), con empresas del sector de espuma, que actualmente utilizan HCFC-141b, para apoyarlos en este proceso de reemplazo de gases por sustancias amigables con el medio ambiente. Las iniciativas han sido financiados por el Fondo Mundial del Protocolo de Montreal. En este contexto, el consultor y experto internacional del Programa de Naciones Unidas para Desarrollo (PNUD), Miguel W. Quintero, estuvo de visita en nuestro país para conocer los avances de los proyectos que se han desarrollado en la materia.

¿En qué etapa del Plan de Gestión para la Eliminación de los HCFC se encuentra nuestro país?

Chile está en la etapa de implementación de los proyectos. Hay que considerar que Chile fue uno de los primeros países de América Latina que presentó los proyectos de reconversión al Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal, los que fueron presentados en la reunión de 2016, y en su gran mayoría aprobados ese mismo año. Chile es de los países más avanzados de la región, al igual que Brasil y Colombia, en la eliminación de las sustancias que no dañan la capa de Ozono y también en evitar el uso de sustancias que afectan el cambio climático.

¿De qué forma se evalúan los resultados de estos proyectos?

El Protocolo de Montreal tiene grupos de consultores, de los cuales los dos más importantes entregan informes periódicos. Uno es un panel de evaluación científica, cuya labor es hacerle seguimiento a todo lo que pasa en la atmósfera con la capa de Ozono, y va monitoreando cómo va la recuperación. Otro panel de evaluación técnica-económica, en tanto, asesora al Protocolo sobre la eliminación de sustancias dañinas en el mundo, a través del comportamiento del mercado.

¿Y qué muestran estos informes? ¿Los resultados han sido los esperados?

Mundialmente, se ha visto que desde el año 2010, aproximadamente, la capa de Ozono empezó a recuperarse, algo que antes de esa fecha no sucedía, es decir, la concentración de Cloro en la estratósfera ha empezado a disminuir considerablemente con la puesta en marcha del Protocolo de Montreal, y las proyecciones indican una recuperación total de la capa de Ozono para la década de 2060. Eso sí, siempre y cuando el cambio climático actúe a favor, ya que son dos fenómenos que van de la mano: En la medida que vamos trabajando por el cambio climático, también apoyamos la recuperación de la capa de Ozono.

Otros resultados señalan que actualmente más del 95% de las sustancias dañinas han sido eliminadas en el mundo. Las sustancias que dañan y que falta por eliminar, son los HCFC en los países en desarrollo.

¿A qué atribuye el éxito del Protocolo de Montreal?

Además de que ha sido suscrito por todos los países del mundo, el Protocolo ha sido muy exitoso porque sus acciones son muy fáciles de controlar, ya que se evalúa el consumo de sustancias en cada país, y la gran mayoría lleva estadísticas a través de los datos que entregan las aduanas. Hay indicadores en forma permanente y evidentes.

¿Cuáles son los desafíos de Chile?

El HPMP está en su fase final, es decir, las metas están definidas, las empresas informadas y los usuarios saben qué hacer. Está todo planificado para que se termine a finales del año entrante. Sin embargo, lo que se viene es cumplir con la Enmienda de Kigali que se ha propuesto eliminar en el mundo los Hidrofluorocarbonos (HFC), sustancias de efecto invernadero. Así es que el desafío de Chile es entender que cambia la filosofía y las formas de medida. Ya no es el Potencial de Agotamiento de Ozono, si no que ahora son las toneladas de CO2 equivalentes, principalmente en la industria de refrigeración y climatización.

Publicado en campana-ozono.