Áreas Marinas Protegidas: El trabajo con y desde las comunidades

Por Mónica Saldías de la Guarda. Seremi del Medio Ambiente, Región de Aysén. 

Hay que recorrer a pie los senderos, compartir en la mesa de quienes hacen patria, y mirar desde la ventana de las comunidades, para comenzar a comprender que la política pública no es un documento cortado a una medida standard que puede aplicarse como vacuna en cualquier parte; al contrario, es más que un documento, es la hoja de ruta que recoge la esencia del colectivo, su cultura, proyecciones y necesidades: un clamor que nace desde los territorios… escuché por ahí que todo acto comunicativo real es un diálogo amoroso, respetuoso y horizontal, donde el aprendizaje se da entre las dos partes, pues bien, en este recorrer hemos aprendido bastante y la construcción de las confianzas ha sido quizás el aprendizaje esencial. Esta Seremía tiene la suerte de contar entre sus filas con profesionales que se expresan desde el servicio, que por años han recorrido los territorios más alejados, reuniendo a la comunidad, participando de sus reuniones, compartiendo la mesa y acompañando procesos, como olvidar nuestra última visita a Raúl Marín Balmaceda, donde presenciamos la gratitud manifiesta a nuestra encargada de recursos naturales, como quien abraza al puente y nexo con nuestro Ministerio.

Levantar un Área Marina Costero Protegida de Múltiples Usos, AMCP-MU, es un trabajo de largo aliento, al año 2020 nuestra región puede jactarse de contar con dos de ellas, Pitipaplena Añihue (Raúl Marín) y Tortel,  sin embargo llegar a este punto nos ha costado un camino que comenzó 10 años atrás, un recorrido donde el componente local ha sido clave, pero también orgánico y fluido.

Cuando hablamos de AMCP-MU, nos referimos a la designación de un territorio, donde la comunidad define y apuesta por una mirada de desarrollo ecosistémico, donde la economía está en armonía con el entorno, y se nutre de él protegiendo su estabilidad y biodiversidad. Entonces, en este caminar que parece muy largo, hemos compartido con las familias de estas zonas, se han designado comités de gestión local que han permitido definir los usos permitidos y prohibidos, se han definido objetos de protección y campañas de monitoreo de las especies. Sin duda hemos contado con apoyo de consultorías, estudios desde la academia, capacitaciones para los vecinos y un fuerte seguimiento y coordinación desde el Ministerio, pero al final del día, son los habitantes de estas zonas los que recorren los canales con su dossier de especies protegidas, los que piden herramientas para una economía basada en un turismo que les permita convivir en sintonía con el entorno, y quienes patrullan, realizan avistamiento, conservan y levantan un modelo comunitario de servicios ecosistémicos, es la comunidad quien cuida y define la mejor disposición de la casa común; prueba de esto es el trabajo activo de la comunidad de Raúl Marín, que vigila y reporta la pesca ilegal.

Ya contamos con el primer Plan de Manejo de un Área Marina Protegida a nivel nacional, que próximamente debería ser publicado, y sin duda es un gran logro, pero aún queda mucho por hacer, pues no todos los miembros de la comunidad participan de reuniones y talleres donde se discute y  priorizan distintos aspectos de la planificación. Por lo tanto se deben además establecer otros canales de participación y comunicación en relación a la gestión del AMP y sobre cómo se beneficia con esto último la comunidad en general. Una forma quizás es la Educación Ambiental en sus procesos formales y no formales, para aprender-nos y comunicar-nos de manera efectiva, aquella información científica que se va generando para las AMP.

¿Cómo mantener el interés de las comunidades locales para una gestión efectiva? Volvemos al principio,  este diálogo amoroso nos ha permitido construir las confianzas y aprender que es la voz y la participación de la localidad el punto clave en un desarrollo sustentable. Entendemos la Gobernanza como el proceso por el cual se especifica quienes son parte de la toma de las decisiones, en ese sentido hemos apostado por una participación activa de la comunidad, en un intercambio horizontal con nuestro Ministerio, entendiendo que nuestro rol es el resguardo de la normativa medioambiental y la creación de políticas sustentables… y así vamos creando; reconociendo  la importancia de los actores locales, con una participación pública y privada, estableciendo los roles de cada uno y sobre todo reconociendo las particularidades de cada localidad, si quieres enseñarle francés a Pedro, primero aprende a Pedro, luego aprende francés.

 

Publicado en Región de Aysén del General Carlos Ibañez del Campo.