La leña: el combustible para calefacción más usado en Los Ángeles, pero menos eficiente y más contaminante, incluso seca

A mayor contenido de humedad es menor el poder calorífico que esta confiere al combustionar, de hecho, la leña con un contenido de humedad mayor al 30% no es apta para su uso como combustible sólido.

El plan de Descontaminación Atmosférica de Los Ángeles aborda el uso y mejoramiento de la leña, considerando como antecedente que en la comercialización de ésta existe una gran variedad en formatos de venta, contenidos de humedad y, en definitiva, en poder calorífico.

El comercio de la leña es altamente informal y su calidad habitualmente no cumple con los estándares mínimos para lograr una combustión que asegure bajas emisiones de material particulado a la atmósfera, incluso seca genera material particulado.

En este sentido, el plan indica que toda la leña que sea comercializada en Los Ángeles debe cumplir los requerimientos técnicos de la Norma Chilena 2907, de acuerdo a la especificación de «leña seca». Lo anterior quiere decir que la leña debe poseer un porcentaje de humedad menor al 25%, además de cumplir con la calidad adecuada para ser comercializada, ya que a mayor contenido de humedad es menor el poder calorífico que ésta confiere al momento de prenderle fuego, de hecho, la leña con un contenido de humedad mayor al 30% no es apta para ser usada. La leña posee un conjunto de atributos variables que le confieren mayor o menor calidad como combustible, expresada como energía útil en el uso final de la leña. Estas características incluyen, además del porcentaje de humedad, el estado de pudrición, el tamaño de las astillas, entre otras características.

En este último punto, el tamaño de las astillas es otro factor importante en la mala combustión de la leña, ya que se deben utilizar dependiendo del tamaño de la cámara de combustión de los distintos artefactos en los que se puede usar.

“En Los Ángeles tenemos un problema generado por la gran cantidad de humo que aparece por las tardes debido a la calefacción domiciliaria, debido al uso de leña, húmeda o seca. Por eso hemos sido súper enfáticos en recalcar la necesidad de que aquellos que puedan modificar su sistema de calefacción lo puedan hacer, y para quienes no está dentro de sus posibilidades, puedan usar leña seca, dejar el tiraje abierto, utilizar astillas pequeñas y encender fuego solo con papel. Debemos tener un cambio de hábito lo antes posible, porque el día de mañana puede ser nuestro abuelo, un familiar con enfermedad crónica, un hijo recién nacido, el que se vea afectado por respirar altas concentraciones de material particulado. Deben tomar conciencia”, comentó Mario Delannays, Seremi del Medio Ambiente.

Además, añadió que “estamos ante una emergencia sanitaria por pandemia y no podemos agregar una nueva responsabilidad a profesionales de la salud por enfermedades respiratorias. Existe una obligación adicional ante esta situación, por un tema que puede resolverse con acciones simples, como postergar lo máximo posible el encendido de los calefactores, usarlos durante un corto periodo de

tiempo, tal vez usar otro tipo de calefacción (pellet, eléctrico, gas de tiro forzado, entre otros), y así evitar problemas mayores”.

Por otra parte, debido a la informalidad del comercio de la leña, es relevante señalar que hay algunas especies de árboles nativos que deben contar con permiso de tala para ser comercializados como leña, debido a que se consideran como especies protegidas.

Todas las características antes descritas de calidad de la leña apuntan a disminuir la generación de emisiones atmosféricas al utilizarla como combustible, en especial, para calefacción residencial, lo que se complementa con mejores tecnologías disponibles de artefactos para calefacción y usuarios mejor informados respecto del correcto uso de éstos.

Por otro lado, los comerciantes de leña tienen la obligación de informar al público la conversión y equivalencia entre el precio de la leña vendida, porcentaje de humedad y energía calórica entregada según las unidades de comercialización de leña más utilizadas, ya que la leña húmeda tiene un menor poder calorífico y, en definitiva, las personas están pagando por “comprar agua” y no un combustible sólido. Finalmente, el Plan establece fiscalización del cumplimiento de estas medidas, la cual ya se está realizando por la Superintendencia del Medio Ambiente, además de un registro de vendedores de leña que desarrolla la Seremi del Medio Ambiente y la posibilidad de que el Municipio genere una ordenanza para fortalecer las acciones que regulen la venta de leña.

Publicado en Región del Biobio.