El canquén colorado, uno de los cinco gansos nativos de la región, está clasificada «En Peligro» y cuenta con menos de 500 ejemplares en toda la zona continental. Durante las temporadas 2024-2025 y 2025-2026 se vigilaron sus amenazas, se contabilizó su población y se realizaron actividades de educación con la comunidad, completando las actividades más recientes del plan ministerial.
Punta Arenas, julio de 2026. El plan que busca evitar la desaparición del canquén colorado en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena cerró su etapa de implementación 2024-2026. Durante dos temporadas de trabajo en terreno, la consultora GreenRiver SpA, en coordinación con el Ministerio del Medio Ambiente, recorrió los sitios donde vive y se reproduce esta ave para vigilar las amenazas que enfrenta, contar cuántos ejemplares quedan y acercar a la comunidad magallánica a su protección.
El canquén colorado es el más pequeño de los cinco gansos nativos que habitan en Magallanes. Está clasificado «En Peligro» (D.S. N°151 de 2007), lo que significa que enfrenta un riesgo muy alto de desaparecer. Para evitarlo, el Ministerio puso en marcha en 2020 el Plan de Recuperación, Conservación y Gestión (RECOGE), una estrategia a 15 años que reúne 40 acciones organizadas en 10 líneas de trabajo.
Al respecto, el SEREMI del Medio Ambiente, Gonzalo Rosenfeld explicó que «el Plan tiene tres grandes objetivos: controlar las amenazas que perjudican al canquén colorado, proteger los lugares donde habita y fomentar la investigación y educación en la comunidad local”.
Este Plan fue propuesto por el Centro de Rehabilitación de Aves Leñadura (CRAL), aprobado por el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad en junio de 2020 y publicado en el Diario Oficial en junio de 2021 mediante el Decreto Supremo N°22/2020 del Ministerio del Medio Ambiente.
El canquén colorado (Chloephaga rubidiceps) vive en las vegas, pastizales y orillas de ríos y lagunas de la estepa patagónica. Se lo reconoce por su cabeza color castaño, su pecho barrado y sus patas anaranjadas. Cada año, la población que se reproduce en Magallanes recorre cerca de 1.800 kilómetros para pasar el invierno en la Provincia de Buenos Aires, en Argentina, y luego regresa a la región para criar a sus polluelos entre octubre y noviembre.
Sus números vienen bajando desde fines de los años 70. Las causas principales son la presencia de animales depredadores que fueron introducidos por el ser humano en Tierra del Fuego (como el visón americano y el zorro chilla), los perros y gatos que andan sueltos cerca de sus nidos, en zonas
recreativas, los cambios en su hábitat por la ganadería, la minería y las construcciones, y la presencia de personas en los sitios donde se reproduce. Hoy se estima que quedan menos de 500 ejemplares en toda la zona continental de Chile y Argentina.
Por su condición migratoria, la especie está protegida a nivel internacional por la Convención sobre Especies Migratorias (CMS), y Chile y Argentina firmaron en 2006 un acuerdo bilateral para trabajar juntos en su conservación.
Qué se encontró en la temporada más reciente
La autoridad ambiental explicó que durante la temporada 2025-2026, el trabajo en terreno a través de cámaras trampas instaladas en los sectores de San Juan, Leñadura y Humedal Tres Puentes, “se observó la presencia de perros domésticos (con o sin supervisión), perros abandonados o asilvestrados los cuales perturban los sitios de reproducción del ave”, detalló Rosenfeld.
El monitoreo consideró un conteo de la población que registró 138 ejemplares adultos, 25 crías y 16 parejas reproductivas en los sitios recorridos dentro del área de distribución conocida de la especie en Magallanes. “Nuevamente se detectaron en terreno amenazas como animales domésticos en las cercanías. Lo más preocupante, es que los resultados nos muestran que la especie continúa con amenazas presentes y su población contabiliza cifras menores a las históricamente registradas, independiente al poco desarrollo industrial en magallanes”, explicó el SEREMI del Medio Ambiente, Gonzalo Rosenfeld.
Además, durante la temporada estival se realizaron actividades abiertas a la comunidad, entre ellas un webinar sobre el Plan RECOGE y las buenas prácticas para no perturbar al canquén colorado, un taller con operadores turísticos en San Juan y la creación de material gráfico para redes sociales sobre la protección de la especie la cual se puede revisar en IG @mmamagallanes.
El canquén colorado es una señal de cómo están los humedales y pastizales de Magallanes: si la especie se recupera, es porque esos ecosistemas están sanos. El cierre de esta etapa representa un paso adelante, pero el Plan RECOGE tiene un alcance de 15 años y la recuperación de la población requiere mantener el monitoreo, el control de amenazas y el trabajo con las comunidades de la región en las etapas que vienen.
