Lideresas de varias etnias indígenas de Chile se reunieron en Puerto Montt para reflexionar sobre los avances en la implementación del Acuerdo de Escazú y en un plan propio de protección a mujeres defensoras.
El ministerio del Medio Ambiente en conjunto con la Red de Mujeres Originarias -entidad que reúne a varios pueblos indígenas de nuestro país- desarrollaron el programa de formación Encuentro de Saberes: Mujeres que Promueven y Defienden el Medio Ambiente, proceso co-creado que, durante varios meses, abordó los contenidos del Acuerdo de Escazú, el rol de las defensoras, los mecanismos de protección, la participación ciudadana y el acceso a la justicia, con el objetivo de avanzar hacia un plan o protocolo interno de defensorías ambientales para la Red.
El ciclo incluyó cuatro módulos virtuales sobre derechos de acceso a la información ambiental, participación en la toma de decisiones ambientales, justicia ambiental y protección de personas defensoras, que permitieron incorporar a mujeres de territorios rurales y aislados. El proceso culminó con un encuentro presencial en Puerto Montt, donde se combinaron ceremonia ancestral, trabajo colectivo y diálogo con instituciones como el INDH, SERNAMEG y el propio Ministerio, y se avanzó en los lineamientos de un plan interno de protección para la Red.
Para cientos de mujeres de los pueblos Diaguita, Chango, Mapuche Lafkenche – Williche, Kawésqar y Yagán, el mar es un territorio vivo, un espacio espiritual y un archivo de memoria ancestral transmitido de generación en generación. De este espacio provienen los alimentos, los saberes, las rogativas y la historia profunda de sus comunidades, expresando una relación íntima con el mar.
Frente a las amenazas de sobreexplotación industrial y degradación ambiental, estas mujeres se organizaron en 2022 en la Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar, que hoy reúne a representantes de once territorios costeros y cinco pueblos originarios. Su propósito es fortalecer el liderazgo de mujeres en la protección y defensa de los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO) y resguardar la relación ancestral entre los pueblos originario, la tierra y el mar.
Para Gabriel Mendoza Miranda, coordinador nacional para la implementación del Acuerdo de Escazú en Chile, esta colaboración entre el Ministerio y la Red representa “una alianza virtuosa”, que permite construir junto a las propias defensoras nuevas fórmulas de protección y reconocimiento de su labor en el marco del Plan Nacional de Implementación 2024–2030, hoja de ruta que busca acercar los derechos de Escazú a la ciudadanía y resguardar a quienes enfrentan amenazas y vulneraciones por defender el ambiente.
Voces desde los territorios
El encuentro reunió a mujeres de distintos pueblos y territorios que compartieron sus experiencias y demandas. Inés Véliz, del pueblo Diaguita y de la comunidad costera Punta del Lobo, valoró el potencial del proceso, pero también subrayó las deudas del Estado: “Lo primordial es que el Estado se haga cargo y tenga la voluntad de trabajar los temas pendientes con las comunidades originarias”.
Desde el territorio Chango de Chañaral de Aceituno, la profesora y dirigenta Paulina Marín Paredes destacó cómo las herramientas del programa le permitirán formar a niñas y niños como pequeños defensores ambientales en su escuela y comunidad. “Estos encuentros muestran que las luchas frente a las empresas extractivas son compartidas y que la unión genera fuerza colectiva. Un solo hilo se puede cortar, pero cuando nos unimos todas es difícil que nos pasen a llevar”, afirmó.
La lonko Clementia Lepio Melipichun, secretaria general del Consejo de Caciques Williche de Chiloé, remarcó que las mujeres originarias han sido guardianas del territorio desde siempre y que sus voces deben ser vinculantes en la implementación de Escazú. “Venimos a ser guardianas de estos territorios desde que nacimos”, señaló, insistiendo en que el acceso a la información no está llegando a los territorios como debiera y que son las propias comunidades quienes deben bajar y apropiarse de estos contenidos.
Para ella, el proceso se vive con esperanza, pero también con urgencia: “Recordemos el caso de la defensora mapuche Julia Chuñil Catricura. No puede haber otra Julia, es urgente que los protocolos de protección se activen a tiempo y con pertinencia territorial y cultural”, sentenció.
El rol del Estado y los desafíos pendientes
Desde la institucionalidad ambiental regional, Tamara Puchi Quinchel, seremi del Medio Ambiente de Los Lagos, valoró la posibilidad de encontrarse con lideresas de distintos pueblos originarios y aprender de sus procesos de defensa. “El encuentro fue un espacio de experiencias y saberes” que muestra la relevancia de las defensoras como actoras clave y la necesidad de profundizar su acceso a derechos, especialmente en participación e información para que puedan desenvolverse con seguridad en sus organizaciones y territorios”, expresó.
Además, la autoridad recordó que el Ministerio está impulsando el nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas donde la protección de los territorios marinos y costeros cumple un rol central, sobre todo en zonas donde las actividades económicas se tensionan con la visión de las comunidades indígenas. También expresó su preocupación por la desaparición de Julia Chuñil en la región de Los Ríos y recalcó que el Estado debe agilizar las respuestas en materia de reivindicación territorial y conservación, en coherencia con los estándares de Escazú.
Mendoza, por su parte, destacó que el Plan Nacional de Implementación contempla hasta 2030 la creación de gobernanzas regionales por Escazú y de un Consejo Nacional de Escazú, espacios colaborativos donde distintas miradas y sectores podrán apoyar la implementación del acuerdo. “En esa estructura la Red de Mujeres Originarias es un actor clave, porque reúne a lideresas de pueblos originarios de todo el país que requieren ejercer su labor sin hostigamiento ni amenazas”, señaló.
Hacia un modelo propio de protección
Además de los contenidos jurídicos y políticos, el programa formativo puso en el centro la dimensión espiritual y comunitaria de la protección. El encuentro presencial incluyó una ceremonia ancestral guiada por representantes mapuche williche, diaguita y chango, y espacios donde las mujeres compartieron lo que dejaron para asistir al encuentro, las violencias y amenazas que enfrentan y lo que significa sentirse protegidas: red, colectividad, sororidad, espiritualidad y acceso a información.
El Plan Interno de Protección que la Red está construyendo contempla niveles de alerta, mecanismos de cuidado colectivo, seguridad digital, rutas de acción frente a riesgos y coordinación con instituciones como el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, INDH, SERNAMEG y el propio Ministerio del Medio Ambiente, siempre desde los saberes y decisiones de los propios pueblos.
Desde el desierto costero hasta los canales australes, la Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar reafirma un mensaje central: sin mujeres no hay mar protegido. Ellas son quienes sostienen la memoria, resguardan la relación profunda de los pueblos indígenas con los espacios costeros y hoy exigen que los compromisos internacionales, como el Acuerdo de Escazú, se traduzcan en garantías reales para su vida y su labor como defensoras.
