Este instrumento permitirá definir prioridades de conservación de la biodiversidad a nivel nacional, fortaleciendo la restauración de ecosistemas y la toma de decisiones territoriales basadas en evidencia.
Este jueves 5 de marzo, en la Casa de la Cultura Anahuac del Parque Metropolitano de Santiago, el Ministerio del Medio Ambiente y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentaron la Guía para la Planificación Ecológica Terrestre, una herramienta orientada a integrar la conservación de la biodiversidad en la gestión del territorio a escala nacional. La actividad fue encabezada por el subsecretario de Medioambiente, Maximiliano Proaño; el director del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), Aarón Cavieres; y Ana Posas, Oficial de Agricultura de la FAO para América Latina y el Caribe.
Esta guía busca facilitar la definición de prioridades de conservación de la biodiversidad a nivel nacional, tanto dentro como fuera de áreas protegidas, integrando información científica para orientar decisiones territoriales, fortalecer la restauración de ecosistemas y promover un uso sustentable del territorio. La publicación fue desarrollada en el marco del Proyecto GEF Restauración de Paisajes, iniciativa ejecutada por el Ministerio de Medioambiente y la Corporación Nacional Forestal (CONAF), implementada por FAO Chile y financiada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF).

Durante la actividad, el subsecretario del Medio Ambiente, Maximiliano Proaño, destacó el potencial de la planificación ecológica para fortalecer la gestión territorial y el desarrollo sostenible en el país. “Las planificaciones ecológicas son una oportunidad para liderar el desarrollo regional, porque indicarán hacia dónde orientar otros instrumentos e incentivos de conservación de la biodiversidad, tales como certificaciones y pagos por servicios ecosistémicos, valorando así las prácticas, acciones y espacios valiosos, premiando y reconociendo a quienes realizan estas acciones. De esta forma, la conservación de la biodiversidad deja de percibirse como una carga para quienes cuidan de la naturaleza”, señaló.
Por su parte, Ana Posas, Oficial de Agricultura de la FAO, relevó el valor de la cooperación entre instituciones para avanzar en la gestión sostenible del territorio. “Desde la FAO valoramos profundamente esta herramienta desarrollada en el marco del Proyecto GEF Restauración de Paisajes. Esta guía es una muestra concreta de lo que se puede lograr cuando el Estado, la academia y la cooperación internacional trabajan de manera articulada, combinando evidencia científica, capacidades técnicas y voluntad política para fortalecer la gestión del territorio. Identificar prioridades de conservación, reconocer presiones sobre la biodiversidad y proyectar una infraestructura ecológica funcional no solo mejora la toma de decisiones, sino que crea condiciones habilitantes para impulsar procesos de restauración a escala de paisaje”, afirmó.
Desde el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, su director Aaron Cavieres, mencionó que “contar con una metodología para la planificación ecológica será estructurante para el cambio en la gestión territorial y de conservación que impulsa el SBAP, ya que la integración de la conservación dentro y fuera de áreas protegidas contribuye a superar la mirada binaria que históricamente ha separado ambos mundos. Asimismo, se fortalecerá la administración del Sistema Nacional de Áreas Protegidas que lleva a cabo nuestro servicio, ya que permite identificar vacíos de conservación, priorizar ecosistemas y especies que deben protegerse, identificar amenazas y definir necesidades de conectividad ecológica, integrando todos estos elementos en la toma de decisiones».
La planificación ecológica constituye un instrumento técnico clave para enfrentar desafíos como la pérdida de biodiversidad, la fragmentación de hábitats y los efectos del cambio climático, promoviendo decisiones territoriales basadas en evidencia científica y una mirada ecosistémica de largo plazo. En este contexto, la guía presentada aporta una base metodológica para orientar acciones de conservación, restauración y uso sustentable del territorio en todo el país, contribuyendo además a operacionalizar el artículo 28 de la Ley N.º 21.600, que mandata al Ministerio del Medio Ambiente a identificar periódicamente las prioridades de conservación de la biodiversidad a nivel nacional.

