Capa de Ozono: Los peligros de la radiación UV sobre la piel y el medio ambiente

La Unidad Ozono del Ministerio del Medio Ambiente advierte sobre los peligros que conlleva la exposición a los rayos solares en esta época del año y entrega algunas recomendaciones para proteger nuestra piel.

La Capa de Ozono actúa como un escudo contra la dañina radiación ultravioleta (UV) emitida por el sol. “Durante la época de verano la población suele incrementar su exposición al sol, muchas veces desconociendo los peligros y los daños que los rayos ultravioleta generan en nuestra salud y el medio ambiente”, señala Claudia Paratori, Coordinadora de la Unidad Ozono del Ministerio del Medio Ambiente. Por este motivo, la Unidad Ozono hace un llamado a utilizar protectores solares y tomar medidas adicionales para proteger nuestra piel.

“La radiación UV daña directamente el ADN de las células de la piel de las personas y los seres vivos, provocando un daño acumulativo en la piel. Las quemaduras y los bronceados son el resultado a corto plazo de la exposición excesiva a los rayos UV, y son señales de daño a la piel”, explica la farmacéutica Isabel Grob, Químico Farmacéutico y profesional de Desarrollo Dermocosmético de Laboratorio DEUTSCHE PHARMA.

Enfermedades a la piel y cuidados

La especialista advierte que la exposición prolongada puede provocar, entre otras enfermedades, envejecimiento prematuro y pérdida de elasticidad de la piel, arrugas, manchas oscuras, e incluso cáncer a la piel. “Además, se ha comprobado que la radiación ultravioleta produce cataratas y problemas visuales, además de inmunosupresión a nivel de la piel”, agrega Isabel Grob, quien entrega algunas recomendaciones para proteger la piel y así evitar los daños generados por la acción del sol:

  • Como primeras precauciones:
    • Adoptar medidas de protección como el uso de sombrillas, gorros y gafas.
    • Evitar la exposición al sol entre las 12 y 4 de la tarde, que es la hora en que por el ángulo del sol con la tierra, las radiaciones se reciben de forma más directa.
    • Preferir siempre la sombra.
  • Elegir un filtro solar adecuado para el tipo de piel y edad. Las personas que son blancas, albinas y colorinas deben usar idealmente protectores solares con factor 50 o más, ya que son más sensibles al daño por radiación UV, mientras que para las pieles morenas se recomienda un factor de protección 30 o más.
  • Elegir un protector solar de amplio espectro que proteja tanto de los rayos UV-B como UV-A. Para esto, se debe verificar que el etiquetado del producto diga que es amplio espectro o indique “UV-A” (Chile no cuenta actualmente con una manera estandarizada de rotular la protección UV-A).
  • La aplicación de un protector solar debe ser, de preferencia, media hora antes de la exposición al sol, y re-aplicar cada tres o cuatro horas, usando al menos:
    • media cucharada de té de protector solar en el rostro, cuello y orejas
    • media cucharada de té para cada brazo
    • una cucharada de té para torso, una para espalda y una para cada pierna
    • La aplicación de una menor cantidad de protector, reduce significativamente la protección.
  • Si ingresas al agua se debe volver a aplicar protector, aunque haya pasado menos del tiempo recomendado para su re-aplicación. Lo mismo si se transpira mucho o se seca con una toalla. En este último caso se elimina el producto sobre la piel por roce.
  • Se deben adoptar medidas fotoprotectoras cuando se realicen actividades laborales o de ocio al aire libre, incluso en días nublados.
  • Tener en cuenta circunstancias que pueden significar un riesgo suplementario: la alta montaña y superficies reflectoras como nieve, hierba, arena y agua.
  • Recuerde que ningún protector solar protege 100% de la radiación solar, e incluso protegido por un protector solar, se debe evitar la exposición directa a la radiación UV.

“La piel conserva memoria de todas las radiaciones recibidas en nuestra vida, por lo que se pueden producir efectos nocivos a largo plazo”, advierte Isabel Grob.

Los peligros de la radiación UV en el medio ambiente

Diversos estudios han comprobado que la radiación UV inhibe el ciclo del fitoplancton, organismos unicelulares como las algas que componen el último eslabón de la cadena alimenticia. Los biólogos temen que estas reducciones del fitoplancton provoquen una menor población de otros animales, alterando toda la cadena trófica.

Los investigadores también han documentado cambios en las tasas reproductivas de peces jóvenes, gambas y cangrejos así como de ranas y salamandras que se exponen a un exceso de radiación UV-B.

“Por todo esto, es muy importante proteger nuestra piel de la radiación ultravioleta y, al mismo tiempo, informarnos sobre las sustancias que dañan la Capa de Ozono y las acciones que se están llevando a cabo para preservarla. Por nuestra parte, seguimos avanzando en la reducción de sustancias agotadoras del ozono, a través del Protocolo de Montreal y sus enmiendas”, indica Claudia Paratori.

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Publicado en Campaña Ozono.